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miércoles, diciembre 03, 2014

Nuevas claves de comunicación con la prensa: la sala virtual

En un mundo donde las relaciones sociales son digitales, donde los periódicos son online y las redacciones son, literalmente, los hogares particulares de cada redactor, no podía ser menos con las salas de prensa.

Son muchas las corporaciones que se han subido al carro de la sala virtual: una herramienta que promueven empresas, instituciones o quien quiera, para dar a conocer su trabajo a la prensa de tal forma que parece casi innecesaria cualquier investigación adicional. Es el caso de Madrid en Danza, un festival internacional que proporciona en su página web un dossier toda la información necesaria para cualquier tipo de prensa desconocedora de su labor y eventos. De hecho, puede que tras leerlo completamente, no haga falta ni acudir al evento en sí. De igual forma, además de argumento, se facilitan las fichas técnicas completas, imágenes y una gran cantidad de datos por obra.

Este trabajo realizado por, en este caso, el festival supone un gran alivio para la ajetreada vida de un periodista que, lejos de poder acudir a ver una de las obras, siempre puede copiar y pegar el argumento y salir del paso.

No hay que obviar que este tipo de herramientas son sólo una fuente informativa como cualquier otra, y no es absoluta. Sin embargo, la quimérica idea del contrastar las fuentes se ve absorbida por un tiempo que corre a contrarreloj absorbido, a su vez, por las ganas de captar a la audiencia o los lectores.


Y eso, cuando nos da por hablar de cultura –y mucho más de Danza- en los medios.

miércoles, octubre 29, 2014

La realidad a escena

Hace años que el sector de las artes escénicas se encuentra acosado por cantidad de recortes que, en muchas comunidades, han llegado a superar el 40% de lo que recibían anteriormente. ¿Es que la sociedad puede vivir sin ello? ¿Son las respuestas de los gobernantes una consecuencia de la actitud ciudadana? Por suerte, los tiempos de crisis agudizan el ingenio (o eso dicen). Y un ejemplo de ello lo constatamos en el Anuario de estadísticas culturales de 2013.

Por un lado, si nos fijamos en el número de espacios escénicos totales en nuestro país, la cifra aumenta en casi una centena entre los años 2008 y 2012, la mayor parte de ellos la comunidad catalana, Madrid y Andalucía, respectivamente. De hecho, estos porcentajes se corresponden en su mayoría con titularidades públicas con aforos que podrían reunir entre 200 y 500 personas. En el caso contrario, las salas privadas han decaído respecto al equilibrio que han conseguido mantener las estatales. 

Sin embargo, de los más de mil espacios que coexisten en España, tan sólo el 44% de ellos son considerados estables.

Por su parte, Cataluña vuelve a destacar respecto al número de compañías teatrales que nacieron allí con un total del 22% frente al 19% madrileño. No ocurre lo mismo en el caso de la danza, en el cual Madrid se pone a la cabeza con un 20% seguido de Cataluña y Andalucía. ¿Y dónde se forman esta rama profesional? En los 515 centros de enseñanza privados (frente a 188 públicos). De hecho, en esta ocasión, es la comunidad andaluza quien destaca por encima de todos respecto al número de festivales dedicados a este ámbito.



Sin embargo, la preocupación llega cuando es el público quien no responde. El consumo de teatro ha bajado en torno a un 4%  en las zonas menos pobladas, aunque en las zonas metropolitanas –donde obviamente, hay más gente- los aforos han conseguido mantenerse, aunque con un gasto medio inferior (en torno al 2%).

En este sentido, la ciudad donde más se recurre a las artes escénicas en los espacios de ocio es Madrid (y no es la más cara, ya que Canarias supone un gasto medio por espectador de casi treinta euros).


De esta forma, la realidad de la escena parece discutirse entre Madrid, Cataluña y Andalucía, entre espacios mayoritariamente públicos con auditorios más o menos estables, aunque en algunos lugares haya decaído. Quizá estos datos, facilitados por el propio Ministerio de Educación, Ciencia, Cultura y Deporte debieran ser analizados con mayor profundidad por el propio gobierno antes de actuar con medidas y recortes presupuestarios.